Mi felicidad depende del lugar en que vivo

Mi felicidad depende del lugar en que vivo

Esta es la mentira más grande que me ha tocado leer últimamente. La semana pasada leía con espanto que ciertos autores y empresas hicieron un ranking de las 5 o 7 ciudades donde la gente era más feliz. Hasta ahí todo bien, el problema se genera porque el motivo de la felicidad era lo lindas de las ciudades.

La gente no era más feliz por la calidad humana de quienes vivían ahí, por las políticas públicas que se implementaban, o por la estructura familiar que tenían, simplemente según “alguien” eran la gente más feliz del mundo porque sus ciudades eran lindas. Claramente no había ningún estudio señalado que respaldara la teoría.

Eran ciudades preciosas, en el borde costero, situadas en una península, en laderas del cerro que dan al mar, con casas blancas, mediterráneas, de líneas simples, pueblos chiquititos en la cordillera donde no entran autos, pueblos pequeños donde la gente se conoce.

Está bien, por supuesto que el lugar en que vivimos es un factor que puede incidir en nuestra felicidad, pero no es el único y mucho menos el más importante.

Lo complicado de esto es estigmatizar a la gente que vive en esas ciudades como la gente más feliz, y al mismo tiempo estigmatizar a la gente que no vive en ellas. Por que claro si yo leo que la gente que vive, por ejemplo, en la playa es más feliz, me va a generar gusto porque yo vivo en la playa. Pero a la gente que no vive en esos lugares les puede causar una gran frustración, poniendo en el lugar donde viven la causa de todos sus problemas. Esto genera una serie de problemáticas y de frustraciones que son absolutamente innecesarias. Señala una idea de que el bienestar y la felicidad en la vida dependen de la ciudad donde vivo, y eso es una falacia .

La felicidad no depende del lugar en que vivo. La felicidad es una suma de muchas cosas y el lugar donde vivo va a afectar al igual que mi salud o mi trabajo, entre otros.

Lo que verdaderamente importa es la forma en la que enfrento la vida, la forma en que enfrento la problemática, la resiliencia, como me levanto frente a los problemas. Sino trabajo esta parte de mi, aunque viva en el lugar más lindo del mundo no seré feliz.

Esto es lo que marca realmente el hecho de que yo sea feliz. Cómo me relaciono con la gente, con mis amigos y con la gente que quiero son factores que realmente inciden mucho más que el lugar donde vivo.

No caigamos en esos juegos de contenidos en las redes sociales, donde nos intentan frustrar con argumentos absurdos. Nuestra felicidad depende de nosotros, la felicidad viene de adentro y no de afuera.

Aprovechemos el tiempo, disfrutemos de la vida en el lugar en que estamos viviendo haciendo un esfuerzo desde nosotros mismos por estar cada vez mejor.

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