¿Cómo eliminar la frustración de fin de año?

¿Cómo eliminar la frustración de fin de año?

Estamos en la última semana del año y se hace inevitable comenzar a sopesar y revisar todo lo que pasó. Las alegrías que vivimos, las anécdotas, las penas, las cosas que no hicimos o las que hicimos mal.

Lamentablemente la atención solemos ponerla en estos últimos dos puntos. Sin importar cuantos éxitos hayamos tenido, cuantos momentos felices y positivos hayamos vivido solemos enfocarnos en lo en lo que faltó.

Esto no necesariamente tiene que ser algo malo, el error está en la manera en que lo abordamos.

La gente que trabaja con programación neurolingüística postula que al cambiar las palabras con que formulamos un pensamiento podemos cambiar un patrón de emociones y cambiar la forma en que nos sentimos frente a esa situación.

Cuando mis pacientes, amigos o asistentes a mis charlas revisan sus años la palabra que más escucho es “debería”, debería haber hecho esto o esto otro, esto lo debí haber hecho distinto, si sólo no hubiera hecho esto.

¿Pero qué pasa si eliminamos el debería? ¿Qué pasa si sacamos la culpa de la situación? ¿Qué pasa si bajamos un poco el ego, aceptamos que no somos dioses y que el no haber hecho todo está bien y es humano? ¿qué pasa si miramos todo desde un aspecto positivo?

Sí, positivo, podemos repasar nuestro año y ver en todas esas falencias o situaciones no alcanzadas, nuevas metas para el próximo año, nuevos espacios de aprendizaje. Podemos ver en lo no logrado nuestra propia humanidad, identificar nuestras limitaciones, conocernos más.

De este modo esta revisión que solía frustrarnos se convierte en una nueva experiencia positiva.

A esta altura el año ya se cerró, lo que hicimos está hecho, debemos dejarlo en paz y aprender, mirar al futuro. De este modo somos capaces de disfrutar el día y no contaminarnos con la angustia de la frustración, que se genera por creer que podemos hacerlo todo o que no nos podemos equivocar. Así podemos disfrutar las cosas que si hicimos bien, las cosas positivas.

Por último, no olvidemos que los fracasos tienen un elemento altamente positivo que es el aprendizaje. Yo aprendo más de mis fracasos que de mis éxitos. Por ende lo que no alcanzamos a hacer este año porque no quise, porque no pude, porque no resulto bien, es una instancia para aprender.

El cierre del año tiene que ser un cierre positivo, hicimos todo lo que pudimos entregamos todo, estamos cansados y lo que nos falto queda para el próximo año. No nos quedemos con la carga, no aumentemos la mochila, sino que aprendamos para ser aun mejores el próximo año.

Agradezcamos los momentos en familia, disfrutemos el cierre de año, agradezcamos los momentos positivos y las oportunidades que tuvimos. No nos frustremos lo que aprendimos, lo aprendimos.

Feliz fin de año y prospero año nuevo

 

Felipe Orrego Coach

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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