Batallas

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Batallas

Hoy quiero reflexionar sobre nuestras batallas, esas que peleamos todos los días.

Probablemente, hoy estamos todos peleando algún tipo de batallas, ya sean personales, familiares o laborales, queriendo mejorar ciertas cosas que nos complican, molestan, tratando de modificar ciertas conductas que no nos agradan y tratando de ser mejores. Hoy, más que cambiar ciertas cosas nuestras, el desafío es buscar el equilibrio. Entender que no todo lo que tenemos lo podemos cambiar. Hay ciertos rasgos estructurales de nuestro carácter que son muy difíciles de modificar, por lo tanto, cómo dice la psicología positiva, debemos concentrarnos mucho más en lo que efectivamente podemos cambiar.

Toda batalla implica un desgaste de energía y de tiempo, además muchas veces, frustración y esfuerzo para lograr ciertos objetivos. ¡Enfoquémonos en los objetivos que valen la pena! Trabajemos duro las batallas que son importantes en nuestras vidas. La vida nos “ofrece” un gran número de batallas y la inteligencia del ser humano, nos permite constantemente a evaluar cuáles son las batallas que debemos pelear y cuáles no.

¿Qué batallas debemos pelear?

Las que se relacionan con la familia, los hijos, la salud, la felicidad, la búsqueda del bienestar y con el ayudar son batallas que efectivamente valen la pena pelear. Hay otras batallas que muchas veces sabemos que están perdidas o sabemos que la decisión ya está tomada. ¿Qué hacemos con esas batallas? Mi opción personal es dejarlas! Botarlas! En el peor de los casos, dejarlas en la mochila o dejar que otra persona las pelée.

En esta vida, si uno quiere lograr cierto bienestar, ser cada día más feliz y disfrutar de la vida, debe entender que no todo lo podemos modificar. Hay ciertas cosas que las debemos aceptar.

Debemos ser capaces de desarrollar actividades de autocuidado y de Flow que nos permitan entender y saber qué podemos cambiar y qué no y así trabajar por lo que sí podemos modificar. Esto, a futuro, nos va a permitir aceptar a la gente que está a nuestro lado, con sus falencias y fortalezas. Nos permitirá entender que la mujer (u hombre) que está al lado nuestro, por supuesto tiene debilidades pero también grandes fortalezas. Entonces, ¿en qué nos queremos concentrar? ¿en las fortalezas? O ¿en las debilidades? Cuando las parejas pelean, muchas veces es porque se concentran en lo que no tienen y no en lo que les sobra.

Los invito a que empecemos a ver el lado positivo y las fortalezas. Disfrutemos y potenciemos esas fortalezas tanto propias como las de las demás personas que queremos. Y así nos daremos cuenta que en la medida que más las profundicemos, menos nos irán importando las debilidades y menos vamos a frustrar al resto de la gente al no poder cambiarlas.

¡Ese es nuestro desafío!

 

  • Feipe Orrego C. Octubre 2015

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